CURADORA RESIDENCIA

Juan Pablo García / Temporada17

Juan Pablo García / Temporada17

JUAN PABLO GARCÍA
Temporada17 / 2021, septiembre

Bio
Nació en Rosario (Santa Fe, Argentina), en 1989.
Estudió Arquitectura y Bellas Artes (UNR). Realizó talleres de Historia del Arte y de Fotografía en la Escuela Municipal de Artes Plásticas Manuel Musto de Rosario.
Recibió la beca MARCA para estudiar Arquitectura en la USFXCH de Sucre, Bolivia (2016); Cursó PAC Foto 2, Becado por Gachi Prieto, Buenos Aires (2019). Participó en el programa Taller Compartido, en CRUDO Arte Contemporáneo, mediante el subsidio ENTRE TODOS (2018) y en PALA, organizado por la galería de arte LAVA, Rafaela (2020).
Seleccionado en Premio Nacional de Artes Visuales Salón Litoral (2021); 1º Exposición Espacio Finnegans (2021); La Fugaz Intervenida, Castagnino MACRO (2020); Primer Salón Nacional Jamaica Posible (2020); 97° Salón Anual Nacional de Santa Fe (2020); 47° Salón de Tucumán para el Ámbito Nacional de Artes Visuales (2019); EMERGENTES_2019, CEC Rosario; 107° Salón Nacional de Artes Visuales Argentina (2018).
En 2019 obtuvo el primer premio en la convocatoria Artistas 2020 organizada por Gabelich Contemporáneo, jurado integrado por Cecilia Lenardón, Orly Benzacar, Joaquín Barrera, Carlos Stía.
Integra el Colectivo FUGA, junto a les artistas David Santarelli, Luján Gonzalez y Marco Zampieron; con el cual fueron seleccionades en la Bienal Nacional de Rafaela (2021); Plan Fomento (2020); Convocatoria Nacional II Quincena del Arte Rosario (2019).
Vive y trabaja en Rosario.

Proyecto
Proyecto CABIN 150M
Introducir fotografiar y expulsar
¿Qué hacemos con las imágenes?
¿Qué hacen las imágenes con nosotres? 
Las imágenes no tienen significado, no afirman nada.
¿Cómo usar las imágenes desprendidas del lenguaje?
Llegué a CURADORA con un proyector de diapositivas y una valija con 2083 diapositivas encontradas. Volví de CURADORA con la misma valija, las 2083 diapositivas encontradas, y la suma de 2083 fotografías digitales (equivalentes a 38,85 Gigabyte en mi disco externo).
Con la idea de experimentar en relación a “la imagen”, la apropiación y el archivo, comencé esta experiencia bajo la premisa de proyectar el total de las diapositivas, haciendo un registro fotográfico de cada una de las proyecciones.
Me interesa la posibilidad de apropiarme de las imágenes que se proyectan de estas diapositivas para luego confrontarlas y ponerlas en diálogo con algunos de mis trabajos fotográficos previos.
Durante la noche proyectaba y fotografiaba lo proyectado. Durante la mañana editaba las fotos que había tomado la noche anterior. Esta fue la única rutina estricta que me propuse cumplir durante los 15 días de residencia. Por momentos acompañado, pero generalmente en soledad (producto de la necesidad de oscuridad total) proyectaba entre 150 y 200 diapositivas por noche, según el cansancio y/o entusiasmo que tenía.

Metodología:
Ubicar el proyector Cabin 150M sobre la mesa apuntando a la única pared blanca en el taller.
Montar el trípode sobre la mesa lo más cerca posible al proyector y acoplar la cámara fotográfica sobre el mismo.
Encender el equipo, proyectando luz hacia la pared.
Introducir una diapositiva en el proyector.
Fotografiar el plano de luz con la imagen proyectada de la diapositiva.
Presionar el botón para expulsar la diapositiva.
Repetir la acción de Introducir, fotografiar y expulsar, con cada una de las diapositivas.
A pesar de no tener conocimiento ni algún sentido de pertenencia sobre el “contenido” de las diapositivas, me encontré con que hay algo intrínseco en este formato por lo que me resultó muy difícil la tarea de desprenderlas de su lenguaje. La práctica casi mecánica de introducir, fotografiar y expulsar cada diapositiva proyectada, a lo largo de todas las noches durante las dos semanas de residencia; sumado al cansancio físico de las largas (pero esperanzadoras) sobremesas de tertulias compartidas con les anfitriones y residentes, me ayudó a concentrarme solo en ese preciso acto de fotografiar de forma rápida e intuitiva, componiendo cada imagen al introducirlas en el proyector, y no dejarme llevar por el poder de las antiguas diapositivas y sus seductores paisajes turísticos.
A pesar de no tener conocimiento ni algún sentido de pertenencia sobre el “contenido” de las diapositivas, me encontré con que hay algo intrínseco en este formato por lo que me resultó muy difícil la tarea de desprenderlas de su lenguaje. La práctica casi mecánica de introducir, fotografiar y expulsar cada diapositiva proyectada, a lo largo de todas las noches durante las dos semanas de residencia; sumado al cansancio físico de las largas (pero esperanzadoras) sobremesas de tertulias compartidas con les anfitriones y residentes, me ayudó a concentrarme solo en ese preciso acto de fotografiar de forma rápida e intuitiva, componiendo cada imagen al introducirlas en el proyector, y no dejarme llevar por el poder de las antiguas diapositivas y sus seductores paisajes turísticos.

Contacto
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