CURADORA RESIDENCIA

Carolina Andreetti / Temporada17

CAROLINA ANDREETTI
Temporada17 / 2021, septiembre

Bio
Nació en Avellaneda  (Buenos Aires, Argentina) en 1969.
Es Licenciada en Artes Visuales (UNA).
En su práctica artística se interesa en dinámicas relacionales con la comunidad. Aborda experiencias, investigación y activaciones en el espacio público de Buenos Aires.
Sus proyectos se vinculan con la memoria comunitaria,  territorios fluviales, cartografías y archivos. Trabaja con video, performance, experiencias sonoras y audiovisuales en tiempo real.
Desarrolla su trabajo en forma individual y en diversos proyectos colectivos independientes como artista y gestora.
Es miembro de Expediciones a Puerto Piojo, Colectivo Ribereño, Circuito CINICO, Departamento Único y CAJA. Laboratorio Móvil.
Exhibiciones recientes en: Bienal SUR Museo Caraffa, MBA – MAC Bahía Blanca, Fundación Proa. Espacio Contemporáneo, EAC Montevideo, Uruguay.  Su obra integra la colección de Museo Castagnino+Macro, Rosario y Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, Ex ESMA. BS. As. Argentina.
Participó en la Residencia Isla Invisible, Estuario de Bahía Blanca, Museo Taller FerroWhite  (2019). En 2020 fue seleccionada para participar en el Festival de Estéticas Expandidas en la Universidad de Nariño, Colombia.
Vive y trabaja en Buenos Aires.

Proyecto
Desde hace varios años mis proyectos rondan alrededor del agua. Particularmente de los ríos y orillas en la ciudad de Buenos Aires. Me interesan las formas posibles de habitar los paisajes fluviales y los modos de transitarlos.
Para la residencia Curadora, propuse adentrarme en el paisaje litoral de Rincón, desde la exploración visual y sonora. Caminar, escuchar, estar ahí y esperar a que el lugar muestre sus señales.
Durante varios días, visité el río Ubajay en distintos horarios y en cada encuentro algo se iba develando.
Las consecuencias de la bajante histórica en el río Paraná dejaba al descubierto el cauce del río. Los camalotes se acumulaban, bloqueando la circulación del agua y la corriente se movía en espiral. Dos botes estaban amarrados en la orilla de acá. Uno de ellos, se llamaba el “Perla Negra». Otro bote más pequeño, en la orilla de enfrente, esperaba el regreso de la isla. Desde ahí llegaban sonidos de cencerros.
Ví una familia pescando sentada en una ronda de sillitas playeras con sus cañas clavadas en la tierra esperando el pique. Un chancho muy rosado retozaba al sol del otro lado del alambrado que dividía la orilla.
Tras algunas visitas a la bajada del callejón Montenegro, puede ver cómo los botes amarrados eran usados para ir y venir a la isla de enfrente. Me acerqué a una de las casas cercanas y les pedí prestado un bote. La familia Ríos accedió.
Entonces, me propuse replicar el cruce del Ubajay como una forma de transitar este territorio fluvial. En esta zona, se utiliza un remo largo con un paleta al final. De pié y desde atrás se dirige el bote. Algo que a primera vista parecía tan fácil, distaba mucho de serlo en la acción.
El primer cruce lo hicimos con la colaboración fundamental de Manuel Coll, compañero de la residencia. Los camalotes nos llevaban para donde iban, la corriente espiralada nos hacía girar en círculos. Inventamos métodos de remo sincronizado y nuestro bote se enredó sucesivamente en enjambres de camalotes. Pero cruzamos, una y varias veces de una orilla a la otra.
Volví reiteradas  veces al Ubajay buscando registros de su vida acuática. Sumergí la cámara en el agua que flotó con el bote, se hundió y vibró con la corriente.
En esta performance aprendí algo de la fuerza del agua y del equilibrio fugaz y frágil de mantenerse de pie sobre el río. La cámara viajó conmigo y se agitó con mi respiración en cada intento de guiar el bote a la otra orilla.

Contacto
caroandreetti@gmail.com
www.carolinaandreetti.com.ar
ig: @caro.andreetti

Juan Pablo García / Temporada17

JUAN PABLO GARCÍA
Temporada17 / 2021, septiembre

Bio
Nació en Rosario (Santa Fe, Argentina), en 1989.
Estudió Arquitectura y Bellas Artes (UNR). Realizó talleres de Historia del Arte y de Fotografía en la Escuela Municipal de Artes Plásticas Manuel Musto de Rosario.
Recibió la beca MARCA para estudiar Arquitectura en la USFXCH de Sucre, Bolivia (2016); Cursó PAC Foto 2, Becado por Gachi Prieto, Buenos Aires (2019). Participó en el programa Taller Compartido, en CRUDO Arte Contemporáneo, mediante el subsidio ENTRE TODOS (2018) y en PALA, organizado por la galería de arte LAVA, Rafaela (2020).
Seleccionado en Premio Nacional de Artes Visuales Salón Litoral (2021); 1º Exposición Espacio Finnegans (2021); La Fugaz Intervenida, Castagnino MACRO (2020); Primer Salón Nacional Jamaica Posible (2020); 97° Salón Anual Nacional de Santa Fe (2020); 47° Salón de Tucumán para el Ámbito Nacional de Artes Visuales (2019); EMERGENTES_2019, CEC Rosario; 107° Salón Nacional de Artes Visuales Argentina (2018).
En 2019 obtuvo el primer premio en la convocatoria Artistas 2020 organizada por Gabelich Contemporáneo, jurado integrado por Cecilia Lenardón, Orly Benzacar, Joaquín Barrera, Carlos Stía.
Integra el Colectivo FUGA, junto a les artistas David Santarelli, Luján Gonzalez y Marco Zampieron; con el cual fueron seleccionades en la Bienal Nacional de Rafaela (2021); Plan Fomento (2020); Convocatoria Nacional II Quincena del Arte Rosario (2019).
Vive y trabaja en Rosario.

Proyecto
Proyecto CABIN 150M
Introducir fotografiar y expulsar
¿Qué hacemos con las imágenes?
¿Qué hacen las imágenes con nosotres? 
Las imágenes no tienen significado, no afirman nada.
¿Cómo usar las imágenes desprendidas del lenguaje?
Llegué a CURADORA con un proyector de diapositivas y una valija con 2083 diapositivas encontradas. Volví de CURADORA con la misma valija, las 2083 diapositivas encontradas, y la suma de 2083 fotografías digitales (equivalentes a 38,85 Gigabyte en mi disco externo).
Con la idea de experimentar en relación a “la imagen”, la apropiación y el archivo, comencé esta experiencia bajo la premisa de proyectar el total de las diapositivas, haciendo un registro fotográfico de cada una de las proyecciones.
Me interesa la posibilidad de apropiarme de las imágenes que se proyectan de estas diapositivas para luego confrontarlas y ponerlas en diálogo con algunos de mis trabajos fotográficos previos.
Durante la noche proyectaba y fotografiaba lo proyectado. Durante la mañana editaba las fotos que había tomado la noche anterior. Esta fue la única rutina estricta que me propuse cumplir durante los 15 días de residencia. Por momentos acompañado, pero generalmente en soledad (producto de la necesidad de oscuridad total) proyectaba entre 150 y 200 diapositivas por noche, según el cansancio y/o entusiasmo que tenía.

Metodología:
Ubicar el proyector Cabin 150M sobre la mesa apuntando a la única pared blanca en el taller.
Montar el trípode sobre la mesa lo más cerca posible al proyector y acoplar la cámara fotográfica sobre el mismo.
Encender el equipo, proyectando luz hacia la pared.
Introducir una diapositiva en el proyector.
Fotografiar el plano de luz con la imagen proyectada de la diapositiva.
Presionar el botón para expulsar la diapositiva.
Repetir la acción de Introducir, fotografiar y expulsar, con cada una de las diapositivas.
A pesar de no tener conocimiento ni algún sentido de pertenencia sobre el “contenido” de las diapositivas, me encontré con que hay algo intrínseco en este formato por lo que me resultó muy difícil la tarea de desprenderlas de su lenguaje. La práctica casi mecánica de introducir, fotografiar y expulsar cada diapositiva proyectada, a lo largo de todas las noches durante las dos semanas de residencia; sumado al cansancio físico de las largas (pero esperanzadoras) sobremesas de tertulias compartidas con les anfitriones y residentes, me ayudó a concentrarme solo en ese preciso acto de fotografiar de forma rápida e intuitiva, componiendo cada imagen al introducirlas en el proyector, y no dejarme llevar por el poder de las antiguas diapositivas y sus seductores paisajes turísticos.
A pesar de no tener conocimiento ni algún sentido de pertenencia sobre el “contenido” de las diapositivas, me encontré con que hay algo intrínseco en este formato por lo que me resultó muy difícil la tarea de desprenderlas de su lenguaje. La práctica casi mecánica de introducir, fotografiar y expulsar cada diapositiva proyectada, a lo largo de todas las noches durante las dos semanas de residencia; sumado al cansancio físico de las largas (pero esperanzadoras) sobremesas de tertulias compartidas con les anfitriones y residentes, me ayudó a concentrarme solo en ese preciso acto de fotografiar de forma rápida e intuitiva, componiendo cada imagen al introducirlas en el proyector, y no dejarme llevar por el poder de las antiguas diapositivas y sus seductores paisajes turísticos.

Contacto
jpg@live.com.ar
www.jpg.com.ar
ig: @jpg089

Sol Quirincich / Temporada17

SOL QUIRINCICH
Temporada17 / 2021, septiembre

Bio
Nació en Villa Constitución (Santa Fe, Argentina), en 1992.
Se formó en la Escuela de Bellas Artes de la UNR, es Licenciada y Profesora.
Es artista y se desempeña como docente en instituciones y de manera independiente. Actualmente se encuentra preparando una adscripción para la cátedra Laboratorio I. Ha realizado varias clínicas de obra, de las más significativas para su carrera con Lila Siegrist (2014) y Georgina Ricci (2020-21).
Participó de varias residencias CURADORA (San José del Rincón, 2021), CHAPACHAPA (Mar del Plata, 2019), MANTA (San Martin se los Andes, 2018), EL PASAJE (Tucumán, 2016), RESIMÓVIL (Crudo-Tucumán, 2016).
En 2017 mientras hacía una pasantía en el Museo de Cs. Naturales Dr. Ángel Gallardo con algunxs compañerxs creó una residencia para artistas de todo el país en Rosario.
En 2021 fue seleccionada para la 12ª. Edición Premio Itaú de Artes Visuales. En 2021/20 recibió los apoyos Sostener/Fortalecer cultura del FNA. Recibió una Beca de Creación del FNA (2018) y la Beca Entre Todos de la Municipalidad de Rosario (2019). Recibió la distinción “Mejor promedio” en la carrera de Profesorado en Bellas Artes de la UNR (2016). Fue seleccionada en el LXIX Salón Nacional de Rosario del Museo Castagnino-Macro (2015).
Vive y trabaja en Granadero Baigorria y Rosario.

Proyecto
Llegué a CURADORA con un proyecto que ya venía desarrollando desde el 2020, en el que proponía la elaboración de emblemas inspirados en frases e imágenes de artistas cercanxs.
Con la intención de alimentar ese patrimonio me encontré con otrxs. Quería conocer artistas propios de la región que cada une encuentre valioso. Me interesaba pensar juntxs qué significa ser artistas, indagar acerca de sus referentes, su carrera.
Tomé mi cuaderno y conversé con Maxi y Cintia, con lxs Barrio sin Plaza, con las Fuga, con Nico Bassi, con Fer Aquere. Todos encuentros muy preciosos, incluidas las charlas con mis compañerxs de residencia (Juan, Manuel, Caro). Un día vino Lía de visita y me alegró verla. Toti dijo que al final “lxs artistas somxs de lxs artistas” y me quedé pensando…
Me estuve moviendo entre Rincón y Santa Fe. Mi propuesta para devolver a la comunidad me entusiasmó mucho. Pasé varios días conversando con artistas y otros visitando el museo Rosa Galisteo. Algo de ese movimiento me remitió al que tengo entre Baigorria y Rosario.
Ese aire, ese tiempo suspendido.
Me imaginé esa activación como un poema que se desplegaba.
La experiencia transforma, supera la imaginación. Entré a un museo colmado de obra al que hacía mucho que no iba. Lo sentí mucho más inmenso de lo que recordaba.
Mirar obra fue encontrar pistas, preguntar por lxs artistas de la tradición rosarina, encontrar piezas de artistas jóvenes que fueron reconocidas en lxs últimos años. Ver obra de Maxi y Fer. Descubrir que una pieza de Musto se miraba con una de Schiavoni. En esa misma habitación un Grela que se llamaba compañeros. Una firma de Josefa D. y Clucellas escrita en pequeñas piedras. Un Mele llamado “Misterio que crece”. Un Supisiche de cielo amplio y colores quebrados. En un hueco un César F. Navarro. La obra de Emilia que tanto esperaba ver y se había ido a pasear a otra expo. Ese vacío. Ella.
Mis libros.
Pensé que me iba a ir sin verla, pero en la reserva escondida estaba la pintura de Ouvrard, mi favorito.
Descubrí un Torres García muy chiquito y pensé en Grela y en su amor por él. Sentí que el arte hablaba de los lazos que cruzan fronteras y años. Logré reconocer un López Claro.
Abrazada a los libros que acompañaron mi formación recorrimos el museo, fuimos a casi todas las salas. Nos asomamos a algunas imágenes y descubrimos algunos secretos entre poemas y versos. Estar en CURADORA fue conocer las formas, expandir horizontes. Me volví con ganas de seguir trabajando, toda esta experiencia fue el germen de algo que aún no sé definir, pero que me mueve el corazón.

Contacto
solquirincich@gmail.com
www.flickr.com/photos/188384821@N02/
ig: @s.o.l.q

Manuel Coll / Temporada17

MANUEL COLL
Temporada17 / 2021, septiembre

Bio
Nació en Córdoba, en 1980.
Estudió Arte en la Universidad Nacional de Córdoba, y Diseño y Música de manera independiente. Participa además de  talleres, seminarios y cursos en torno al arte contemporáneo con Aníbal Buede, Lucas Di Pascuale, Carlos Trilnick, Rodrigo Alonso y Ana Gallardo.
Participó como gestor, curador y artista en diversas muestras y residencias.
Algunos recorridos: Jurado del Premio Bancor (2021), Artista residente en la Temporada17 de Curadora (2021),  Un  muro como ventana – proyecto pop up de la galería The white lodge (2020), Deslinde – muestra individual en la galería The White Lodge (2019), La Marca Original – muestra colectiva en el CCK (2019),1° y 2° Premio Bancor (2018/16), Mención especial del jurado Salón de Pintura UNNE (2017), Mención Salón Nacional Palais de Glace (2006).
Actualmente vive y trabaja en Córdoba.

Proyecto
A través del humo fue el proyecto que me propuse para mi estadía en Curadora. Consistió en realizar perfumes con la idea de poder captar el entorno  de otra manera que no fuese la pintura, u objetos, o fotos. Poder experimentar con algo tan cotidiano y tan complejo a la vez.
Como un laboratorio de niño científico cargue mis valijas de frasquitos de muchos tamaños, de tijeras y botellas de alcohol. Al investigar un poco sobre la elaboración de perfumes supe que lo que iba a realizar era solo una aproximación  y que claramente tendría un resultado incierto y quizás precario. Así fue, la primera semana pasé por un resfriado que irónicamente acentuó el sentido inhibido, en cierta forma el fracaso y la sorpresa de advertir como el aroma de las cosas y nuestra percepción son fugaces e inestables trajo a esta búsqueda ingenua una gran cantidad de preguntas sobre los procesos de obra, las formas del arte, su circulación,  etc, que compartimos en  charlas con les compañeres de residencia.
Aprendí sobre plantas, pude reconocer un farolito japonés en un dibujo de un cuento de mi hija, y el boldo brasilero  o rastrero en el jardín de una vecina.
Cuando paso por una canchita de futbol 5 se siente el olor a alcanfor que se usa para aliviar las lesiones y recuerdo el rincón de curadora donde hay un árbol de alcanfor,   supongo que al volver a curadora y oler el árbol recordaré la cancha de futbol.

Contacto
manuelcoll@gmail.com
www.manuelcoll.com
ig: @manuel.coll_