CURADORA RESIDENCIA

Belén Coluccio / Temporada25

Belén Coluccio / Temporada25

BELÉN COLUCCIO
Temporada25 / 2023, septiembre

Bio
Nació en Buenos Aires (Argentina), en 1989.
Es Licenciada en Historia del Arte (UBA), curadora y performer.
Integra la Dirección Nacional de Museos del Ministerio de Cultura donde se desempeña en el seguimiento y consultoría de programación de los Museos Nacionales. Entre 2020 y 2023 dirigió, junto a Lucas Martinelli, LAR-local de artes recientes espacio que promovió la producción e investigación de más de 70 proyectos en artes visuales, performance y escritura crítica en Buenos Aires, además de prácticas colaborativas y organización colectiva. Durante diez años integró la organización barrial El Transformador en Haedo.
Sus curadurías recientes son Exhibición fundamental de arte en los libros de la poesía y la ficción, con Juan Cruz Pedroni (LAR, 2023); Intus Foris de Cinthia de Levie (Ausstellungsraum Klingental, Basel, 2023); y La cueva del Sueño de Alfredo Frías (Constitución, 2022). En 2021 y 2022 colaboró enSin Pedestal de Carolina Vanegas (Museo Sarmiento), “Welcome to the shade”  de Gachi Rosatti (Museo Sarmiento), La vigilia de las cosas de Nicolás Robbio (Museo Histórico Nacional), y en Reunión (Ruth Benzacar, 2021). Fue Asistente Curatorial del Museo de Arte Moderno en Una historia de la imaginación en la Argentina y Sergio de Loof: ¿Sentiste hablar de mi?.
En 2023 estrenó Estuche para un corazón melancólico con Estanislao Ortiz y Lina Boselli. Actualmente, participa como performer en diversos proyectos y se dedica a la escritura de Ternura y crudeza, un ensayo novelado.
Vive y trabaja en Buenos Aires.

Proyecto
Durante mi residencia en Curadora continué el proyecto Ternura y crudeza juntas, como hermanas es el proyecto en el que trabajo desde 2019. Su origen es el encuentro con un extenso cuerpo de obra de Bernabé Demaría, un artista argentino poco conocido. Son más de 300 pinturas de fines del s. XIX y principios del XX que están en el Museo Histórico Nacional. La mayor parte de ellas son escenas del costumbrismo criollo.
Al principio las obras me fascinaron. Sus colores pastel y la pátina dorada que las cubría -producto de lo oxidado de su barniz-, me resultaban encantadores. En 2021, pude visitar los depósitos del Museo y fotografiar todas las pinturas. En largas jornadas para completar ese catálogo, la pintura de Demaría terminó por resultarme repetitiva y cansadora: veía la misma escena cuadro tras cuadro. Empecé a perder interés, fastidiarme con el artista y ver la investigación como una pérdida de tiempo. ¿Qué sentido tiene que la obra sea numerosa y mala?, ¿merece un artista ser recordado por lo mucho y no por lo bueno?, me preguntaba.
Casi de casualidad di con los textos Demaría -que además de pintor, fue escritor y político. En el prólogo a la edición de sus obras completas, se quejaba que sus muchas pinturas, obras teatrales y novelas, fueran rechazadas en todas partes. Demaría expresaba con precisión las sensaciones de un artista que hacía sin descanso, y para nadie. Con ese testimonio, volví a su obra de otro modo. Re-orienté mi proyecto de investigación para pensarlo como una curaduría, en todo caso, anacrónica. Comencé a escribir un texto novelado que incorpora datos históricos, descripciones de obras y vericuetos de la práctica de investigar. Las pinturas son punta de lanza para reponer pensamientos, lecturas y conversaciones con otrxs artistas acerca de cómo construir un cuerpo de obra, mostrar, trabajar a favor de las obsesiones, gestionar la frustración o proveerse sentidos de éxito.
En la residencia me dediqué a escribir un fragmento extenso y a organizar  en series las reproducciones de las imágenes que estoy estudiando. El silencio, el contexto de concentración y los cuidados que Curadora le da a sus artistas, propiciaron en mí una  forma nueva de escritura que no había acontecido antes. Los distintos materiales que integran el proyecto se entrelazaron para revelar un sentido superador. El relato logró trascender la descripción iconográfica de las imágenes para dar cuenta de una época y alcanzar un decir situado, dirigido al presente en que ocurre la narración. En este sentido, la escritura se volvió para mí una experiencia más similar a la construcción de las formas palpables de una exhibición, un espacio físico para habitar distintos estados en simultáneo. Hice varias caminatas por los alrededores de la casa y del pueblo, por la costa del río y de la laguna que me dieron la posibilidad de ver escenas muy similares a las de las pinturas que estoy estudiando y, con ellas, acceder a sentidos más vitales de esas imágenes.

Contacto
mbelen.c@hotmail.com
@belencoluccio